MATEMÁTICAS & POESÍA

1ª Ley Termodinámica: “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”.

“un beso no se da ni se recibe, sino que se construye”

                                   (Víctor Hugo López, poeta chileno)



Para la mayoría de las personas, el mundo de la ciencia con el mundo de la poesía, son mundos que no se tocan, que no tienen puntos de intersección. Nada más erróneo. Ambos están más cerca de lo que alguien pueda imaginar.

Tanto el mundo de la ciencia, como el de la poesía, son búsquedas, anhelos de entender algo de la realidad donde se mueve y naufraga el ser humano.

El primer símil es que ambos mundos se expresan a través de un lenguaje o de un uso particular del lenguaje. La ciencia ha tenido que crear un lenguaje ad hoc: las matemáticas. A través de los misteriosos símbolos del álgebra, las ciencias básicas, pueden hacer distinciones categóricas sobre los fenómenos de la naturaleza. Dicho de otro modo, la naturaleza nos habla desde las matemáticas, y a través de las matemáticas podemos capturar los fenómenos tan complejos y difíciles de apreciar toda la belleza que estos contienen cuando los  observamos a ojo desnudo; aunque es hermoso observar una puesta de sol con el mar tranquilo y tiernamente quieto y apacible, a ojo y pies desnudos. La contemplación no requiere lenguaje o requiere el lenguaje de los sentidos y nada más.


Eso es lo hermoso, lo sensible del mundo de la ciencia: ponerle un lenguaje a la naturaleza, y a través de esas lecturas, llamadas ‘interpretación de las fórmulas”, captar con nuestra imaginación la forma en que fenómenos aparentemente disconexos, están armoniosa e inexorablemente engarzados. Por ejemplo, a través de las leyes de Newton, es posible, explicar, mediante la ley de gravitación universal, las mareas bajas y altas, debido a la atracción que existe entre la luna y la tierra. Otro ejemplo hermoso, es constatar, que la distribución aleatoria o desordenada de las hojas de un árbol, y por tanto de las ramas, tienen un ‘caos ordenado’, ya que se distribuyen de manera de optimizar la captura de luz natural para su proceso de fotosíntesis, es decir, se tratan de estorbar o de taparse unas a otras lo menos que puedan. De ahí, surge la hermosa frondosidad espesamente fresca y verde de los árboles en  primavera.


Por otra parte, la poesía, busca establecer, también, relaciones entre las cosas, donde aparentemente no hay conexión; y para eso usa de manera muy particular las palabras y las metáforas. Etimológicamente, ‘metáfora’, es la traslación del sentido directo de las expresiones o voces a uno con sentido figurado, en virtud de una comparación tácita. Dicho de otro modo, la poesía trata de ponerle un lenguaje bello a las expresiones, acciones y gestos humanos. Por ejemplo, para decir: “tomo el vaso, lo llevo a la boca y bebo’; Nicolás Guillén, el poeta cubano dice: mi vaso apuré de vino, sólo queda el cristal. Otro ejemplo, sería el siguiente. Para decir: “dos personas enamoradas, se unen en un acto sexual, siendo ambos un solo cuerpo unidos por el amor”; Gonzalo Rojas, el poeta chileno dice: hartazgo y orgasmo, son dos pétalos de un mismo lirio tronchado. Oscar Hahn, para sacar al gladiolo de su prosaísmo, lo connota estableciendo imágenes por comparación: Gladiolos rojos de sangrantes plumas/lenguas del campo, llamas olorosas. El poeta peruano, Eduardo Chirinos, para describir un río de aguas quietas, apacibles, dice: "El río fluye educado como en una tarjeta postal". El poeta mexicano, Jaime Sabines, para describir unas lágrimas caídas sobre la falda de una mujer que llora, dice: "Me gustó que lloraras/qué blandos ojos sobre tu falda".


Estos cinco ejemplos, serían el caso en que el poeta, le pone un ‘lenguaje bello’ y le da otra connotación más sensible a dos gestos o actos humanos y a la descripción de una flor, al acto sexual, al llanto, al hacer salud, a la quietud. Dicho de otro modo, hay una recreación o reinvención o un reordenamiento de la realidad (como en el mundo de las ciencias), y las palabras adquieren un sentido sensible o poético. Un ejemplo de unión de lo aparentemente disconexo seria la siguiente comparación, en el siguiente verso del poema Versos Sueltos, de Nicanor Parra: “y la fucsia parece bailarina”; y este otro: “los árboles son sillas y mesas en eterno movimiento”.


Esta es una, y tal vez, la conexión central entre poesía y ciencia: el uso de un lenguaje formal o ficticio (las matemáticas en el caso de la ciencia) o el uso adecuado y particular, con un sentido de originalidad, en el caso de la poesía.

Pero hay más. La ciencia, trata de explicar cómo se comporta la naturaleza y no por qué se comporta de determinado modo. Y el poeta no trata de explicar por qué se ama, sino cómo se ama. Así Gonzalo Rojas dice en el poema El Amor: “De pronto sales tú con tu llama y tu voz/y eres blanca y flexible, y estás ahí mirándome/y te quiero apartar y estás ahí mirándome/y somos inocentes, y la marea roja/me besa con tus labios, y es invierno, y estoy/en un puerto contigo, y es de noche”… (fragmento).


Por otro lado, ambos mundos, requieren de mucha creatividad y están en la persistencia de descubrir mundos inimaginables a través del lenguaje; pero en esencia, la nueva realidad que queremos imaginar o sentir, es el lenguaje. Dicho de otro modo, la significación del mundo referido o creado, está contenida en el lenguaje y no más allá de éste. El mundo poético y de las ciencias, existen dentro de ellos mismos. Aunque, la física, nos habla sobre el comportamiento de aspectos naturales y concretos, lo fascinante es ver los movimientos de la naturaleza a través de la lectura e interpretación de las fórmulas que modelan el comportamiento de ésta. Esto es abstracción pura y bella, es lo que en el mundo científico llamamos ‘sensibilidad intelectual’. Nada más hermoso, cuando nuestra imaginación logra captar, leyendo unos símbolos, un mundo hermosamente armado y del que no podemos negar su existencia. Nadie puede negar que el mundo de Macondo, de García Márquez, existe; que el beso dibujado y creado por Julio Cortázar en el capítulo 7 de su novela Rayuela, es un beso que nos incita a imitarlo y que ese beso es real.

En mi modesta y particular opinión, la belleza es algo deseable por todo ser humano. La belleza es algo que nos produce alegría, placer y equilibrio; y esto no es más que armonía sublimadora, redentora. Y por esta razón, la poesía y la ciencia (que nos habla a través de las matemáticas), son mundos construidos armónicamente a través de un lenguaje. En el caso particular de la poesía, no es propiamente un nuevo lenguaje, pero como dije, es un uso particular o un nuevo uso del lenguaje; donde la ingeniosidad, la creatividad, la dignidad de la expresión, la originalidad de la idea y el uso de las palabras y la connotación de éstas y su ritmo, es lo que va conformando un poema bien logrado y que nos produce belleza.

Es ese calce entre lo que se dice y cómo se dice, lo que va provocando en el lector, esa alegría de sentir una sensación bella o de hacer palpable la belleza al momento de leer. Y en las ciencias, es lo mismo, es la maravilla de experimentar sensiblemente el calce perfectamente armonioso entre unos símbolos y el comportamiento de los fenómenos que circulan y pasan por nuestras sienes como un río de abstracciones.


Si hay algo que acerca o asemeja terriblemente a ambas actividades, es el afán de crear, de descubrir nuevos mundos y que ambos oficios, el del científico y el del poeta, es el de descubrir nuevas relaciones entre las palabras o símbolos y/o conceptos o ideas que hay en cada mundo y a partir de esas nuevas relaciones seguir inventando otros mundos, donde realmente y verdaderamente podemos vivir. Sin imaginación no hay realidad posible.

Que las ciencias guarden relación sólo con las ideas, y la poesía sólo con los sentimientos, es una distorsión maldita que sigue persistiendo.


Cómo desearía, que toda persona de ciencia descubra la maravilla del universo tan perfectamente creado, imaginado y lleno de ideas, de la poesía. Y cómo quisiera que todo persona de letras pudiese experimentar la belleza de mirar las naturaleza a través de los misteriosos y poderosos símbolos del álgebra, y qué bella y misteriosa palabra, la palabra ‘álgebra’.


En ambos casos, son vehículos de conocimiento, sensibilidades, y con ambos se trata de comprender y sentir el mundo.


Glendale, Arizona, USA, julio del 2010. 

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