POEMAS PARA COMBATIR EL COMUNISMO

La hoz y el martillo

 
El martillo para martillar
las porfiadas cabecitas de los revisionistas,
para los que no entendieron bien
las leyes del materialismo histórico.
 
¿Y la hoz, la guadaña?.
 
¡Para cortarles la lengua!
 
 
Karl Marx
 
A Karl Marx
le creció y encaneció su barba
frente al portón de su casa de Trier
esperando pasar la Patria Socialista,
esperando se cumpla su ley
del Materialismo Histórico,
mientras a sus espaldas
detrás del muro de su patio
otro muro se derrumbaba, lejos, en Berlín,
y sólo se podían observar
ruinas, ruinas, ruinas.


Sobre dolores de cabeza
 

-A Roque Dalton, poeta salvadoreño, comunista
asesinado por su propio partido en 1975, por ser revisionista -

               
Querido Roque, yo también me ando buscando líos
a comienzos de pleno siglo XXI, buscándome líos.
 
Porque de verdad el comunismo
fue un verdadero dolor de cabeza
y aún nos sigue dando dolores de cabeza.
 
Lo sabes tú, mejor que nosotros, ahí bajo tierra,
acribillado por tus propios camaradas
porque el revisionismo no forma parte
de las leyes del materialismo histórico.
 
Sabemos nosotros, los simples,
los pequeños mortales,
(pequeños como tú y tu paisito)
que el paraíso no existe en la tierra
sino detrás de los vertederos,
ahí donde habitan los verdaderos fantasmas
a la hora de la niebla espesa,
y que para sacarnos el dolor de cabeza del comunismo
tenemos que tomarnos una aspirina del tamaño del sol.
 

La abuela comunista


 
Hay que hacer colas para comprar kerosene.
Hay que hacer colas para comprar carne, patatas, pan.
 
                              Pero ella es comunista.
 
Con tiras de género hacen vestidos de mal gusto.
Visten vulgarmente y les dan un par de zapatos para todo el año.
 
                              Pero ella es comunista.
 
A su marido lo arrestan por disidente.
Lo culpan de ser enemigo del pueblo.
 
             “Es un error del Partido”, dice ella.
 
 
A su nieto lo expulsan de la universidad.
Por ser nieto de un “enemigo del pueblo”.
 
                             Pero ella es comunista.
 
Se vino abajo el muro de Berlín.
La URSS es un mal y pésimo recuerdo.
 
          Pero aún tiene el carnet del Partido.
 
Su nieta no cree en la economía socialista.
No cree ni en Marx, ni en Lenin y menos en Stalin.

          Pero la abuela comunista
          sigue siendo comunista.



Nota.- Este poema está basado en un testimonio real, en donde una abuela rusa, que aún habiéndoles encarcelado a su marido y a su nieto de la  Universidad por ser nieto de un contra revolucionario y de que su nieta no creía en el comunismo, ella seguía aferrada a la utopía comunista y militando en el partido. El testimonio fue encontrado en un artículo de la revista CEP, N° 41, 1991, en el artículo: Impresiones sobre la Unión Soviética, de David Gallagher y Arturo Fontaine.

 


Yo soy comunista

       - A Rubén Osoria, Guajiro Contramaestre -
 
Tú, joven militante de célula,
tú, encargado político del Comité Local,
tú, miembro del Comité Regional,
ustedes, jerarcas del Comité Central,
ustedes intelectuales y comunistas de Latinoamérica,
quiero que sepan que yo soy comunista.
Yo soy comunista porque a veces, o la mayoría de la veces,
me tengo que acostar con pan con azúcar o sin nada.
Yo soy comunista porque tengo que lavarme los dientes
con bicarbonato porque no hay pasta de dientes en toda la isla.
Yo soy comunista porque estoy condenado a ver
la descascarada estampa del Che Guevara
en los muros carcomidos de la Plaza de la Revolución.
Yo soy comunista porque tuve que soportar por 8 horas los discursos de Fidel.
Yo soy comunista porque tengo que hacer colas
para obtener un kilo de arroz y un litro de leche y algo de aceite para freír plátanos.
Yo soy comunista porque tuve que mamarme en la prepa
las clases de marxismo-leninismo con el estómago vacío.
Yo soy comunista porque no había un pinche globo en esta isla
y teníamos que inflar condones para decorar la fiesta de cumpleaños.
Yo soy comunista porque me la estoy ingeniando cómo zarpar a Miami en una balsa.
Yo soy comunista porque tengo que limpiarme el ojo del ano con papel de diario.
 
¡Yo, sí que soy comunista, bro!



Ni Comunistas

Ni fascistas, ni nazistas
ni comunistas
tienen cabida en mi poesía
salvo este poemita que los incluye para
ridiculizarlos y funarlos.

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