LA LECTURA


Le lectura se come con los ojos. Y también con el corazón. La lectura es fuente nutricia. Hay que engullirla lentamente, no sin antes paladear sus sílabas. Muchas veces las lecturas se olvidan, pero queda circulando su pulsión. Las palabras son a la lectura, como las astillas al madero, como esta sed de tu nombre. También la lectura es tu hermosura. Porque en tu frente, en la cavidad de tu pecho, y en tus manos aprisionando amor, está la necesaria complicidad para seguir caminando juntos.





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