VICTORINO Y CATARINA
Victorino Aparicio y Catarina
Asenjo llegaron del sur una tarde de un jueves de junio de 1905. Al bajar
del tren, que seguía destino a La Paz, una ventolera voló el gorro de fieltro
que Victorino Aparicio había heredado de su abuelo materno don Amilcar Maluenda
de la Yera. Por un instante él y su esposa fueron borrados del paisaje pampino
por una nubecilla de polvo que los hizo invisible por un par de minutos. Al
pasar el remolinito, algo usual por las tardes pampinas, parecían dos esfinges
de yeso sacadas de un sótano para alguna exposición, por el polvo que cubrió
sus ropas, el bigote y las tupidas cejas de Victorino Aparicio totalmente
blanquecinas.
Llegaron con un dinerito que el padre de Victorino Aparicio les regaló para que abrieran una cantina. Pero al ver que el campamento estaba lleno de casas de regentas y otro par de bares de mala muerte, decidieron abrir una tienda y paquetería.
Según las actas del Registro Civil, tuvieron un solo hijo, y que a la muerte de sus padres, éste siguió atendiendo la tienda, hasta que murió una noche de Agosto, en el sueño, cuando ya andaba por los 80 años. El informe forense no especifica bien la causa del deceso. Sólo dice que el difunto tenía en su rostro una expresión de infinita soledad, como la de este libro de datas y causas de muertes que se exhibe en este museo pampino.
Hoy, sobre los vidrios de las dos vitrinas, con letras grandes rojas con bordes negros, y que cubren casi todo el ventanal, dice: SALA DE VIDEO JUEGOS, con un chino apostado en su puerta esperando por adictos clientes. Al costado, sobre un murallón, apenas se divisa un aviso raspado por el tiempo y que dice ALIVIOL, y que se resiste a morir y que nadie entiende qué anunciaba.
Que bello relato , que al leerlo es vivir esos tiempos de los pioneros negociantes .,bien sacrificados ,pero así se comienza,con tesón se logran frutos ..gracias por compartir,sus obras.
ResponderEliminarSe agradece el comentario. Y claro, lo que dices. Hacían patria. Y tb. está el paso del tiempo, una época q se fue.
EliminarUna linda historia pampina que termina como muchas en esas latitudes, en el olvido...
ResponderEliminarasí es...es lo que trabajo en el breve relato. No es un gran relato, pero se sostiene.
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