7 POEMAS
Nota.- Los poemas son de mi autoría. Se prohíbe su reproducción o copia.
Condecoración del pordiosero
De
tanto andar arrastrando este sucio destino
de
tanto exhibir este andariego y piltriento gabán Saint Laurent
de
tanta disciplina en mi pestilencia
de tanto
andar a la deriva con zapatos y sueños rotos
por
el oleaje sórdido de la ciudad
de
tanto harapo y mal olor
con
el que voy navegando y regando las calles
y de
no aportar ni con una pizca de brillo
para
iluminar callejones oscuros
es
que mañana domingo el Señor Alcalde
me
nombrará hijo Sin Lustre de la ciudad.
Al boxeador desconocido
-a
todos los boxeadores olvidados
y que nos brindaron la ilusión de
la victoria-
Como al soldado
desconocido
que dio batalla hasta
morir
y quedó tendido en el
cuadrilátero de la guerra
y no se supo a qué
batallón pertenecía
ni nadie reclamó su
nombre,
tú, que llenaste páginas
de revistas deportivas,
con triunfos en el Teatro
Caupolicán
y niños nos soñábamos gladiadores,
al que le alzaban la mano
en señal de victoria,
mientras sangrabas por
cejas y narices,
después de fatigosos 12
rounds,
terminaste olvidado vendiendo
periódicos en las esquinas
o como el loco que se
pasea por el barrio
haciendo sombra con los árboles
y del que todos los vecinos se mofan,
locura que te vino de tantos
golpes en la cabeza
y los que te propinó la propia
vida en tus costillas,
hoy, alzo este poema como
una estatua,
en tu memoria.
Evacuación total
“Ya
cayó ya cayó la gran Babilonia
¡Se ha vuelto vivienda de demonios,
guarida
de toda clase de espíritus impuros”
(Apocalipsis 18)
Las calles están vacías.
Los autos y las autopistas están vacías.
Las casas y las mansiones/vacías.
Los Shopping Centers, los supermercados y sus anaqueles/vacíos.
Los restoranes, los cafés, los bares y sus barras/vacíos.
Las discotheques, los night club y su caño/vacíos.
Los burdeles/vacíos de clientes y lujuria.
Los hospitales y los manicomios desprovistos de enfermos y de locos.
Los Bancos y sus bóvedas sin dinero.
Vacíos los taxis, los buses, el Metro.
Vacíos los cines y sus pantallas.
Vacíos los teatros, los museos.
Vacío el cielo de volantines y de nubes pasajeras.
Vacías las iglesias y sus cáliz de plata.
Vacías las estrellas de su resplandor de soplete.
Las escuelas, las bibliotecas/vacías.
Las universidades y sus laboratorios y sus probetas/vacíos.
Los cuarteles de bomberos y sus camiones aljibes/vacíos.
Los estadios vacíos de barras bravas y de dribling.
Vacías las casas de Gobierno y las Cámaras de Representantes.
Vacíos los departamentos de policía.
Vacías las cárceles.
Los hoteles y sus camas vacías.
Los estudios de radio, televisión y de Hollywood vacíos.
Y los de fotografía y de música, también.
Las playas y sus conchas/vacías.
Vacías de mensajes las botellas flotando en altamar.
Vacíos los parques y los nidos en el ramaje de sus árboles.
Vacías las madrigueras y los escondites de los asesinos.
Vacíos los ojos de la cierva.
Vacías las caletas de pescadores y los canastos vacíos de pescados.
Vacía la luz añil del atardecer que daba contra los malecones.
Vacíos los circos y los zoológicos.
Vacías las fábricas y sus bodegas.
Las casetas telefónicas y los cajeros automáticos están vacíos.
Los discos duros y los web host/también vacíos.
Las teteras, las ollas, los platos, las botellas, los vasos/vacíos.
Las carteras, las billeteras y los bolsillos/vacíos.
Vacíos de imágenes los espejos.
Vacíos los volcanes y los lagos.
Vacíos los diccionarios de palabras.
Vacío las voces de su eco.
Vacíos los cactus y las jorobas de los camellos.
Vacíos las pequeñas embarcaciones y los transatlánticos.
Vacíos los aeropuertos, los aviones/vacíos los itinerarios.
Vacías las cartas de amor.
Vacíos los moteles de sus amantes.
Vacías las maletas, vacíos los trenes de destinos.
Vacíos los ríos, vacías las cañerías.
Vacía la morgue, vacíos los ataúdes, vacíos los cementerios.
Vacía la noche de sus fantasmas.
Vacío, vacío, vacío, vacío, vacío……
Sentado en el banco de
una plaza
Sentado en el banco de
una plaza
puedo ser cualquier cosa:
un embaucador, un
polizón,
timador, soplón, espía,
un torturador o asesino.
¡o incluso un
ex–dictador!
Sentado en el banco de
una plaza
puedo ser cualquier otra
cosa:
el asesino de la calle
Morgue,
el estrangulador de
Boston,
Jack el destripador, Juan Pablo Castel
o un herida que se abre al
mediodía.
Todo lo que el miedo
pueda imaginar.
Incluso puedo ser poeta
que es el peor de los
miedos.
La última cena
Las servilletas vuelan
Abandonan la mesa/revolotean
Cayendo van dispersándose
Los cubiertos se cubren de verde pátina
Los platos se sirven de polvo
Algunas copas yacen volteadas
La botella ya no emite olor a vino
Los pedazos de pan derivan en mendrugos
Las ratas trepan por las patas de la noche
Las ratas se comen el pan duro
Las arañas hacen sus telares debajo de la mesa
Las sillas misteriosamente se desordenan
Es como si hubiesen estado cenando
El dueño de casa y sus apóstoles brillan por su ausencia
Mañana todos amaneceremos crucificados
El piso cruje/es de madera
Como la cruz de un Cristo lacerado
El tiempo hiende las paredes
Por ahí se cuela el viento que vuela las servilletas
Por ahí entran y salen fantasmas
Al César
Al César lo que es del
César:
Al Quijote/su Dulcinea
A Ulises/sus batallas
A Penélope/su paciente ovillo
A Messi/el balón
Al truhan/la cárcel
A los dictadores/la
guillotina
Y al poeta.......... la Palabra
Al Quijote/su Dulcinea
A Ulises/sus batallas
A Penélope/su paciente ovillo
A Messi/el balón
Al truhan/la cárcel
A los dictadores/la guillotina
Y al poeta.......... la Palabra
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