A CHILLÁN LOS BOLETOS
Estampas de mi viaje a Chillán y alrededores (agosto del 2022). Los versos que acompañan las imágenes pertenecen al poeta chileno Jorge Teillier (1935-1996).
Voy hacia un pueblo donde nadie me espera
por un solitario camino rural a fines del verano
detrás de las colinas siempre es invierno
mientras que sobrevivir aquí es una desgastada historia
háblales del río mudo en cuyo fondo
yace la sombra de los puentes de madera
desaparecidos hace muchos años
ecos de gemidos de animales
hundidos hace milenios en los pantanos
los chimalenes reúnen a las ovejas
que huyen del corral
el pueblo se refugia en los ojos de las ovejas que dormitan
hay praderas manchadas de vacas y girasoles
siento correr por las venas del campo
un jinete nocturno enmascarado
vago por las afueras del pueblo
y ni siquiera aquí se oyen las carretas
cuya música he amado desde niño
¿es que puede existir algo antes de la nieve?
¿antes de esa pureza implacable?
¿Qué dedos te dejan caer
pulverizado esqueleto de pétalos?
¿Quién eres, nieve nocturna, fugaz,
disuelta primavera que sobrevive en el cerezo?
Para mirar la nieve en la noche
hay que cerrar los ojos, no recordar nada,
desaparecer, deslizarse como ella
en el visible silencio
te reconoces en ese niño
que en esta mañana de escarcha
sale a comprar pan y saluda al lechero
cuyo silbato despierta las calles
La mañana tiene olor a pan recién amasado
me gustaría estar en el patio de esta casa
y ver pasar un rosario de nubes
que sólo yo sabría descifrar
tal vez nunca debiera haber dejado
el país de techos de zinc y cercos de madera
y el bosque donde te hallé sin conocerte
se llenará con las hojas de mis palabras

Sabremos que nunca estaremos solos
mientras haya un puñado de tierra fresca
¿quién ha estado aquí mirando el fin de la calle?
¿quién ha estado, solitario en este mismo lugar hace cien años?
veo pasar un rostro desconocido
en el canal que corre frente a la casa
ese rostro será mi rostro un día
la llovizna es una oveja compasiva
lamiendo las heridas hechas por el viento del invierno
camino, camino
hasta donde se alarga la llama de una vela
en la ventana de un pobre zapatero
no hallábamos la hora de volver a casa
pero nos detenemos sin saber dónde ir
cuando un desconocido silva en el bosque






















Los paisajes de este hermoso Chile fecundo, con las lineas de un poema .... son notas y melodias para el espiritu
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