¿PRESIDENTE O INFLUENCER?


Ser mandatario de un país, ser la máxima autoridad, exige una conducta acorde al rol que conlleva asumir esta dignidad republicana. Un Presidente, aunque haya sido elegido por una porción de los votantes, al momento de ungir el cargo, tiene que ejercerlo pensando que hay un bien superior, esto es la Patria, la Patria de todos. Por tanto, al margen de su propio relato ideológico, debe propender a la estabilidad y unidad del país, más allá de las legítimas y naturales visiones que puedan tener los distintos actores políticos, y la ciudadanía en general.

Un Presidente no se representa a sí mismo, ni tampoco a la colectividad que lo eligió; aún con la legitimidad de tratar de encausar su programa político. Un Presidente representa y enquista una forma cultural de practicar o de organizar la vida política. La política se desarrolla a través de instituciones y organizaciones, y son estos enclaves por donde se canalizan las demandas sociales y ciudadanas. El deterioro o frivolización de éstas es una amenaza a la estructura en donde se desenvuelve la vida política, y puede conducir a la anomia social.

Cualquier jerarquía, en cualquier ámbito  no sólo se ancla en su legalidad, sino que tiene que ir acompañada de legitimidad. Puede suceder que alguien puede asumir un cargo no legalmente, pero se valida y adquiere legitimidad por la forma correcta de ejercerlo. Por el contrario, alguien puede ser elegido legalmente para un cargo,  pero se deslegitima en la forma de ejercerlo. 

Fue el caso de Salvador Allende, que aún siéndole concedido el cargo por el Congreso, éste se deslegitimó en la forma de ejercerlo. No respetó la Carta de Garantías Constitucionales, se salió de la Constitución, tenía una metralleta en su despacho presidencial (regalada por Fidel Castro cuando éste vino en diciembre de 1971 a dar instrucciones para acelerar la lucha armada), indultó a miristas condenados por la justicia y que cumplían condena rematada; entre otras desprolijidades constitucionales y políticas; y sobre todo fue el responsable del deterioro total de la economía.

Las democracias latinoamericanas han adolecido, en el pasado, y aún hoy, de esta disociación entre la legalidad del cargo y su legitimidad; y es la causa de su desprestigio y del deterioro de la política. En la década del 60 y 70, la emergencia de regímenes autoritarios (que no son lo mismo que dictaduras) en casi todo Latinoamérica, se debió principalmente a esta separación abismante entre legalidad y legitimidad de lo cargos políticos. Una vez elegidos los políticos y los nominados para ocupar carteras ministeriales, éstos mutan en un poder fáctico que actúa a espaldas de sus bases partidarias y/o votantes y actúan por voluntad propia dejándose llevar por sus pulsiones ideológicas y/o emocionales.

Toda organización, ya sea Nación-Estado, Tribu, Monarquía, Iglesia, Fuerzas Armadas, Club Deportivo, Junta de Vecinos, Partido Político, Hogar; se estructuran en base a estatutos fundacionales, normas, jerarquías, símbolos y ritos. Es la fusión de fondo y forma lo que les da identidad, sentido, estabilidad y permanencia en el tiempo.

Una característica de toda organización, es que hay liderazgos que provienen del rol jerárquico de quienes conducen estas organizaciones. Dicho de otro modo, la jerarquía sin un liderazgo, es feble. Y una característica de los líderes o del liderazgo, es la dualidad entre la similitud al perfil promedio de los miembros de la organización (de lo contrario no podría representarlos o el grupo no sentirse representado) y rasgos diferenciadores que lo hacen destacar del grupo, al cual sus miembros le conceden que los conduzca. Estos rasgos son la capacidad para hablar, la asertividad de su discurso, carácter asentado, nivel de estudios, preparación política, carisma, etc.

Esto que menciono puede parecer baladí, pero no. Lo que hace un líder es mantener la cercanía y distancia, a la vez, de sus seguidores o de sus subalternos. Por ejemplo, un soldado de rango inferior no puede dirigirse o hablar con un superior como lo hace con sus vecinos. A su vez, el de rango superior, en este ejemplo un militar, también tiene que seguir normas en donde constantemente reafirme su jerarquía, pues de otro modo la organización se puede diluir. Esto mismo, sucede entre un Gerente de una empresa y sus empleados. El amiguismo, el buenismo, la “empatía buena onda” con los subalternos es el camino a la desestabilización de la organización.

A fuer de ser majadero, la estructura del Partido Comunista es absolutamente jerárquica, con una estructura piramidal en cuya cúspide está el Comité Central. Además, es un partido lleno de ritos y símbolos. Se canta la Internacional Comunista con el puño izquierdo en alto para eventos sacros y rituales. A la muerte de uno de sus líderes, se cubre el féretro con la bandera del partido y los jóvenes militantes hacen guardia durante el velatorio. El símbolo de la Hoz y El Martillo tiene una densidad ideológica y emocional, que a pesar del fracaso, sigue ejerciendo una “seducción emocional” en sus militantes y en muchos filo comunistas, especialmente jóvenes estudiantes.

El Presidente Gabriel Boric, y ya es una cortesía tratarlo de Presidente, aún no ha sido ungido del cargo, y ya no lo va a ser. Es un joven inmaduro, que cree que le da solidez al cargo y a la República, no vistiendo adecuada y pulcramente, trasladándose en bicicleta a La Moneda, haciendo campaña política y mediática repartiendo calzones rotos, concurriendo a restoranes y ferias del libro como cualquier parroquiano (poniendo en riesgo el cargo) y sacarse selfies con sus seguidores, en una suerte de “amiguismo ciudadano”. Le da por presentarse como un intelectual sensible y épico, leyendo poemas cada vez que tiene intervenciones públicas de cierta relevancia, y también en el ámbito internacional. Leyendo poemas quiere espolvorear  el cargo de cierta ralea cultual y espiritual o de cierta sofisticación cultural, ganar prestancia y popularidad para llenar de likes su perfil de Twitter.

Ya que tanto le gusta leer poemas, le digo que justamente la poesía es fondo y forma, y en muchos casos es más forma que fondo, y es ese equilibrio entre fondo y forma que un poema se sostiene y perdura como estructura. La forma del poema es su esqueleto, su andamiaje y que le da originalidad y dignidad al texto poético. Y se lo dice un poeta. Y del mismo modo, un cargo de alta relevancia e importancia para la estabilidad de un país, como es el de Presidente de La República, tiene que ir acompañado de fondo y forma.

El Presidente Boric, está más preocupado de ser un influencer político que asumir el cargo de estadista, y es porque aún no se percata que es Presidente…..y ya no se percató.

 

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